
10 de Diciembre, 2008
~ Eres el veneno, la causa y la cura de mi enfermedad, de mi dulce enfermedad. Dulce sufrimiento, masoquista sentimiento que me envuelve, que me invierte, que me aleja, y que me acerca, en un eterno juego. Un juego sin fin, sin comienzo, sin meta ni destino, un juego sin razones, sin bases, sin pilares sostenedores. Atormentado mi corazón inconsecuente, inconsciente, te deja hacer y deshacer, no piensa, sólo siente interminablemente el elixir venenoso de tus juegos inmaduros que le encantan. Real tortura, eso eres, mi real tortura, real infierno, quemante fantasía, idealización de un sueño que se tranformó en pesadilla con el agigantado paso del tiempo que pasó como una ráfaga. Doloroso deseo, dolorosa idea, pensar en ti es como sumirse dentro de un infierno terrenal que mezcla el sincero sentimiento verídico con las locas fantasías de mi mente, y con la tortura de tu corazón corrompido por la maldita inseguridad, por la confusión. Onírico deseo, existes en mis sueños como el príncipe ideal, mas en la realidad sólo eres la causa de mi dolor, y bajo tu capa de realeza y majestad se esconde el demonio que nadie ve, y que juega con nuestros inmaduros corazones y con nuestras almas sin que tu, sin que yo, sin que ambos lo veamos...
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