Hay veces que he creído que cuando se deja de estar enamorada, ilusionada, embobada, o lo que sea, también se pierde en cierta forma la habilidad para que de los dedos salgan algunas de las palabras más hermosas, más melancólicas, más inspiradas... Pero quiero torcerle la mano a aquella profecía autocumplida, quiero retomar las riendas de este blog abandonado en 2009, y demostrarme a mi misma que no es necesario que el corazón lata a mil por hora para conseguir escribir un texto decente, al fin y al cabo mis niñas (personajes) están de acuerdo con ello.
El corazón no latirá por algún hombre en estos momentos, pero las palabras me siguen haciendo volar por los aires, recorrer mundos épicos, y suspirar.